Por el año 1865 en Londres, Inglaterra, un Pastor Metodista llamado William Booth y su esposa Catherine Mumford, se sintieron llamados por Dios para trabajar por la salvación de hombres y mujeres que estaban siendo marginados. Junto a voluntarios cristianos de varias denominaciones, se encontraron al frente de un grupo o movimiento de rápido desarrollo que, con el paso del tiempo, recibió el nombre de "Misión Cristiana".
En el año 1878, con una repentina inspiración, William Booth expresó que la "Misión Cristiana" es un "Ejército de Salvación". Este nombre cautivó la imaginación de sus colaboradores y, consecuentemente, en la estructura de la organización comenzó a adoptarse una serie de pautas de tipo militar "al estilo, aunque no es imitación de una fuerza militar", según explicación dada por William Booth en un Congreso Salvacionista en 1904.
Veinticinco años después de nacer este grupo de voluntarios, y a doce años de la creación del Ejército de Salvación, luego de haber iniciado la labor en más de cuarenta países, el "Ejército de Salvación", llega a Argentina en enero de 1890.
En la actualidad, la obra Salvacionista de este Territorio está conformada por los países de Argentina – Paraguay – Uruguay, con variados programas de atención social y espiritual en beneficio de la sociedad.
Proyectos asombrosos
El Ejército de Salvación dio inicio a muchos proyectos innovadores y asombrosos. Por ejemplo, comenzó la primera bolsa de trabajo en Inglaterra. William Booth escribió un libro llamado "In darkest England and the way out" (En la oscura Inglaterra y como salir de ella) sobre sus teorías de la obra social desde la perspectiva cristiana.
Uno de los proyectos más conocidos fue una fábrica de fósforos que el Ejército de Salvación inició para mostrar que es posible mejorar las condiciones de trabajo para los empleados. En esa época usaban mucho azufre en la producción de fósforos, y así, se producían enfermedades en los huesos y los dientes de los trabajadores. Pero habían otras alternativas que las empresas no estaban dispuestas a utilizar porque eran más costosas. En la fábrica del Ejército de Salvación no era peligroso trabajar, y además, pagaban un salario más alto. Esto obligaba a las otras fábricas a mejorar sus métodos de producción. Luego tomaron una decisión prohibiendo el azufre en los fósforos y William Booth vendió su fábrica – porque: “la meta fue lograda”.
También, el Ejército de Salvación, fue la primera denominación en la cual las mujeres tuvieron igualdad de responsabilidades que los hombres. Catherine Booth, Cofundadora del Ejército de Salvación, era una predicadora talentosa y una gran líder, pero igual muchos hombres se sorprendían cuando comenzó a predicar la palabra de Dios públicamente, solo porque era una mujer.
En el Ejército de Salvación las mujeres “siempre” estuvieron en igualdad de condiciones que los hombres, y “siempre” han tenido acceso a nombramientos y tareas al mismo nivel que los hombres.